No he podido olvidar aquel verano
"¿Por qué le costará tanto a los padres hablarle de sexo a los niños, cuando lo dificil es hablarle del amor?" Estas palabras decía Andrew Maccarthy en Cosas que nunca te dije de Isabel Coixet, y qué razón tenía. ¿Por qué es tan dificil hablarles muchas veces a los padres sobre el amor?, ¿por qué es tan difícil hablar de un sentimiento que, por lo normal, se suele compartir en este tipo de relación?, ¿por qué nos cuesta tanto hablar sobre el amor?, ¿será tan dificil de entender?. Esto me recuerda a una coversación que tuve con Di hace mucho tiempo, ella sostenía, y con mucha razón, que era más fácil decir "te quiero mucho" a decir simplemente "te quiero", la razón, no la llegamos a concluir del todo, pero ensayando en nuestras mentes, descubríamos la dificultad de una ante la otra. Quizás pasa algo cuando se aislan esas dos palabras, cuando se quedan solas, se descarga una tormenta impresionante que confunde los sentimientos con el miedo a expresarlos, quizás por eso sea más fácil poner el "mucho" al final, como un analgesico, que suaviza los efectos. Se ve que también necesitamos analgésicos para el corazón, en esta se vida se necesitan analgésicos para todo. Te encuentras con un amigo y después de una charla, le dices, "oye, que te quiero... mucho" y la otra persona respira aliviada "puff... menos mal que lo ha dicho así", tu te salvaguardas las espaldas y todo se queda en algo más cariñoso, más entrañable... pero quizás más impreciso, menos concreto, que también significa menos impreciso, pero hay que decirlo, porque queda más preciso. Aquí entonces podemos hablar también sobre que los adverbios de cantidad positivos, aquello que parece que pueden minimizar mucho las emociones, o la expresión de estas: "quiero poca comida... te quiero mucho", "¿me pasas un poco de sal?... te quiero mucho", ¿no parece contradictorio?, ¿por qué tendremos tanto miedo a decir las cosas por su nombre?, ¿o por qué no usamos los adverbios como se debiera?, ¿para qué tantos años en el colegio estudiando lengua?, ¿para luego no saber hablar?... a mi se me daba bien, la lengua y el inglés. Yo quiero a mi madre, pero no la entiendo, ella tampoco me entiende, entre tan poco entendimiento... nos queremos ...mucho. Nunca hemos hablado realmente sobre el amor, hemos bordeado orillas mientras hemos podido, quizás en la infancia cuando no importaban las cosas... cuando todo era "algo de niños". Ahora soy grande, y he querido tanto, y he contado tan poco, y he dicho tan poco, que me he dedicado a regalarle a ella uno y mil "te quiero.... mucho", quizás como a mi amiga Di que, aún habiendo mantenido aquella peligrosa conversación (como muchas de las que tenemos sobre el amor y otros demonios), tampoco le han llegado muchos. Y da igual que ella lo sepa, que mi madre también, da igual que la persona a la que amamos ahora, sepa que la queremos... perdón, el principio de la frase era "que NO da igual...", porque no da igual. Y yá está. Aunque la verdad si es dificil hablar sobre nuesta forma de querer, no ya solo hablar de nuestros sentimientos, sino de la forma que tenemos de sentirlos, de llevarlos, y ya más dificil puede ser que se entiendan, que no resulten una maraña de garabatos porque nunca hayamos sido capaces de escribirlos en nuestra boca para que se oigan. Para que se oigan bien. Hay muchas personas a las que quiero, pero que las quiero de verdad, que las siento por las venas y me inhundan entero, son personas que me hacen feliz o feliz e infeliz al mismo tiempo, compartiendo mi necesidad de existir en mi vida. Unas saben cómo amo y cómo son queridas, otras piensan en menos de lo que son, también otras no tienen ni idea de lo que son o fueron amadas o queridas, no sé si hay alguna que piense que es más de lo que es, espero que no. El caso es que entre tanto querer o querer mucho, se me está haciendo larga esta reflexión, cuando yo solo quería decir... |
La niña está embarazada, mi niña, que no es mi niña en el otro sentido, pero que sigue siendo así... bueno,que está embarazada. Cuesta pensarlo de vez en cuando, me siento tan lejos algunas veces de todo esto, aunque ella intenta y hace que esté más cerca, quizás porque ella es ese hilo conductor que nos tiene ligados, ese hilo invisible que nos conecta con el tiempo y la distancia, como cuando eras pequeño y cogías dos yogures Danone y los unías por un hilo, creando una especie de telefono, cuando realmente oías a la otra persona por lo cerca que estaba. Ella es mi Danone en la distancia, y ahora, ese Danone, va a traer a otro pequeño Danone al mundo, va a hacer de ella dos, la cosa es que nunca me costó querer a mi Danone, así que menos me va a costar querer a este otro (porque ya sabemos que ese pequeño Danone será niño, aunque no se vaya a llamar como este Danone que escribe). Miro y remiro las fotos y la reconozco, la reconocería en cualquier parte, es la misma, aunque tenga otro Danone, este lleno de sorpresas y de nuevos sabores, y me pregunto tantas cosas sobre él, me pregunto incluso si algún día llegará a leer esto, ¿qué pensará de ella?, ¿la querrá tanto cómo la quiero yo a ella?, ¿o solo será la madre coñazo que no le deja hacer nada?. No se sabe. ¿Cómo serás Hugo?, ¿cómo vas a entender este mundo?, ¿cómo soñarás?, ¿soñarás las mismas cosas que siempre ha soñado tu madre?, ¿serás ese hombre que la querrá incondicionalmente el resto de su vida, tal y como dijeron una pitonisa hace años en el Retiro de Madrid?. Espero que el pequeño Danone de mi niña me de el placer de ser así de especial, y que yo lo pueda ser también para él, aún así tiene buenas referencias... toda la luz que llena de vida su madre. |
“¿Se puede tener nostalgia de algo que aún no ha sucedido?”, dice Caye en "Princesas" de Fernando León y a mi me viene una corriente que me atraviesa entero, que me deja plantado y que me hace recordar muchas cosas de mi vida, me hace recordar todas las cosas que no he vivido aún. Y siento nostalgia. Cuando era pequeño tenía que atravesar un camino de tierra de unos 10 minutos para llegar a casa, el camino de tierra estaba alindado con muchos arboles, no había apenas nada de luz y hubo unas cuantas veces en las que lo tuve que caminar completamente a oscuras. En esa oscuridad inventaba una y mil vidas, le daba cuerpo a todos mis sueños y los viviá en esos minutos (juro que había tiempo suficiente), ahí podía ser quién yo quisiera, podía tener la vida que yo quisiera, ahí no era el "gordo cabezón" del colegio, ahí no era todas las cosas que no soportaba de mi mismo, o más bien, lo que los demás no soportaban de mí . Ahí era un superheroe, uno de Dragones & Mazmorras, uno de los comics que leía, uno de las peliculas que veía, ahí era Superman o el Hombre Invisible (¿quién no ha deseado se invisible alguna vez en su vida?), ahí incluso, tenía poderes para poder curar a todo en el mundo. De hecho, de pequeño, pensaba que tenía poderes y que podía curar a cualquier persona de cualquier cosa, a los desgraciados los podía volver felices, a los godos los hacía delgados, a los feos guapos, los que no podían caminar caminaban y corrían, los que tenían hambre lo tenía todo para comer. Porque yo tenía superpoderes y yo podía hacer todo eso. Curar todas las heridas del mundo, sanar todo lo triste. En ese camino inventaba todas las cosas, creaba mis propias conversaciones con mi madre diciendole por qué había sido malo o bueno y todo salía bien. En ese camino todo salía bien, todo estaba bien, ni siquiera había guerras porque yo las salvaba todas. Yo recreacba mis primeros guiones, en los que todos acababan con un final feliz. Cuando terminaba el camino, seguía siendo yo, subía una cuesta inmensa y llegaba al fin a mi casa, había incluso veces en las que soñaba que volaba esa gran cuesta como Superman, ya que muchas veces era bastante cansino subirla. Y entonces era yo. Atravesaba la puerta de la cocina, atravesaba el salón, el pasillo diminuto, el otro salón hasta mi cuarto. Ya frente a un espejo de pie que tenía mi madre y que mi cuarto heredó, volvía a ser yo, el mismo niño, gordito y cabezón... y sentía nostalgia, sentía nostalgia de haber arreglado el mundo en 10 minutos, y de que ahora siguiera igual. Estas cosas son las que piensas que se van a medida que vas creciendo, pero yo las conservé, a medida que crecía, el camino ese me seguía dando la oportunidad de ser quién yo quisiera ser, aunque cuando dejé de tirar por ese camino, bien porque ya tenía moto y podía tirar por la carretera o bien porque hay caminos que se toman y que luego se dejan, seguí creando pequeños espacios en mis caminos, iluminados o no, en los que yo era otra persona, ahora otra diferente, no tan superheroe, pero si alguien capaz de amar y ser amado, alguien capaz de conseguir muchas cosas, de hacer cine, de escribir, de ser más libre...aunque alguna vez que otra, se atravesaba el superheroe sanador, el que volaba y curaba todo y a todos, el que no era un simple mortal más. ¿Se puede tener nostalgia de las cosas que nunca se han tenido, de las cosas que nunca se han vivido?, claro que si, en ese momento Caye era yo, ella no era una prostituta y yo no era yo, aquello no era una pelicula ni yo estaba sentado allí, encontraba a alguien que se había sentido exactamente igual que yo y lo entendia, y nos entendíamos. Puede que Fernando León haya despertado algo de mi vida en su pelicula, ¿no es bonito eso?, ¿para qué hacen ellos películas?, ¿las harán para despertar cosas en los demás?, ¿sea lo que sea?... ¿para qué me gustaría a mi hacer peliculas?, ¿para no sentir nostalgia?, ¿para ser un superheroe?... quién sabe, algún día quizás lo adivinemos, algún día quizás vuelva a ese camino de arboles y vuelva a casa, pero ya transformado en todas las cosas que siempre quise ser...¿o en su superheroe?. |
Hay una canción de Kings Of Convenience que me resulta muy bonita (si nadie conoce el grupo, que se compre, descargue, pida prestado o lo que sea, algo de ellos), la canción se llama "Winning a battle, lossing the war", algo como "ganar una batalla, perder la guerra". Su ritmo pausado y sereno la hacen algo más que una canción triste, es una canción que envuelve y que a mi, particularmente, me deja un sabor dulce y extraño, como cuando hueles la ropa de alguien que te gusta, como una primera caricia que pasa por las yemas. Yo estaba enamorado de una chica en el instituto. Muy enamorado. Perdida y locamente enamorado. Ni más ni menos de lo que estoy ahora, pero terriblemente enamorado, que era lo que mi corazon y mi capacidad de resistencia precisaban en ese tiempo, ahora no sé muy bien cuánta porque es ya locura y mi amor ya está descontrolado. Seguimos porque empiezo a hablar de mi cordura, no de mi historia... Recuerdo una vez yendo en la moto con ella, una vespino blanca de esas que casi todo el mundo llevaba, por no sé cuál rázón y ahora da igual, me tuvo que llevar a algún lugar desde mi casa. Sentado detrás de ella, su pelo comenzó a bailar delante de mis ojos, como un fuego enmarañado, como si elo viento y ella me retaran a estar sentado ahí, a su vez y entre tanto movimiento, su pelo desprendía un dulce olor, un olor que pasó por mis vias nasales y se quedó instalado en la memoria, se compró una parcela y se edificó una casa. ¡Qué feliz era yo en ese momento!. me sentía tan valiente que incluso le llegué a decir que me encantaba el olor de su pelo, cosa a la que ella respondió de una forma muy inocente y nada mal pensada, algo como "si, es Pantene, este nuevo que salió...", la región que ese olor había edificado ya tenia nombre y todo "Pantene", me llegué a sentir incluso más feliz aún, sabiendo cual era el origen de aquellas oleadas de satisfacción. Aunque luego oliera y, por supuesto, comprara ese champú, nunca se quedaba el mismo olor (resulta que también usaba una colonia de Don Algodón), aunque a mi no me importaba, porque yo ya lo tenía encerrado en mi memoria (con la casa construida y todo). Era maravilloso sentir que ya tenías algo más de alguien a quién amabas, no solo su belleza, su impresionante presencia, su cálida voz, sino ya también por ese particular olor,la mezcla de Pantene, Don Algodón y su piel. Años más tarde, cuando uno olvida al otro y el otro no sabe si es el uno o el otro, cuando acaba todo y se queda lo más importante: el amor incondicional, cuando ya nos mirabamos y temblabamos de otra manera, bien porque hiciera frio o porque llevabamos mucho tiempo sin vernos... estaba yo en Londres con mi hermana. Mi hermana, que estaba sentada en una cama/sofá de un piso alquilado por dos meses, me dijo entonces, "quiero que escuches esta canción, es del grupo que te dije Kings Of Convienience, se llama Winning a BAttle, loosing the war, te va a gustar mucho, a mi me recuerda a tí y a ella (ella era ella y yo era yo), a aquel tiempo (al tiempo de champus y colonias de marca, a motos y a instituto), sobre todo por la forma en la que empieza la canción, la primera estrofa....". Yo escuché atento el principio de la canción y entonces fue cuando apareció su moto, su pelo, su colonia y su champú, finalmente y en orden de aparición, mi sonrisa. No conseguí descifrar mucho más, mi inglés limitadito y todas las cosas que me venían en ese momento, me dejaron en un principio con la primera estrofa, luego se encajarían una tras otra... ¡Qué bonito poder guardar cosas así!... Así que esta anecdota, bien merece la canción escrita, para saber bien lo que decía el resto, yo me quedé con el principio, quizás a mi hermana le recordaba más cosas u otras cosas, esa versiòn distorsionada que tenemos siempre de las cosas que nos cuentan. Mi hermana, esa confidente llena de tantos impulsos, llena de tantas cosas bonitas... como cualquier tierno recuerdo, aunque ella existe en carne y hueso, viviendo y formando parte de esta vida mía... Kings Of Convenience Winning a battle,losing the war Album: Versus Even though I'll never need her Even though she's only giving me pain I'll be on my knees to feed her Spend a day to make her smile again Even though I'll never need her Even though she's only giving me pain As the world is soft around her Leaving me with nothing to disdain Even though I'm not her minder Even though she doesn't want me around I am on my feet to find her To make sure that she is safe and sound Even though I'm not her minder Even though she doesn't want me around I am on my feet to find her To make sure that she is safe from harm The sun sets on the war The day breaks and everything is new The sun sets on the war The day breaks and everything is new everything is new... new... new... new... The sun sets on the war The day breaks and everything is new |
| En la Disneylandia del amor... |
El amor nos hace fuertes, voraces... nos llena de vida. El amor también nos destruye, nos hace débiles, indefensos, monigotes de historias llenas de nada, claro, que esto solo pasa cuando dejamos de tenerlo. Y luego están los amigos, esas personas que llenan tu vida, que la pintan de todos los colores y que forman otra parte de amor, pero ¿qué pasa cuando ellos se infectan del amor?, pues supongo que se hacen fuertes, pues supongo que se hacen voraces, pues supongo que se llenan de vida, y ya no necesitan tanto, las paletas para pintar se quedan en otro plano o mezcladas con los colores del otro o de la otra. O eso supongo. El amor es como una montaña rusa, sube y baja, corre a gran velocidad y disminuye para acrecentar la emoción, quizás igual que con los amigos, quizás igual con aquellos que se hacen fuertes y desaparecen. Un amigo te llama, te cuenta sus problemas y sus alegrías, sus inspiraciones en la vida, te llena de café, de cigarrillos, de películas y risas, te hace fotos y las cuelga. Se siente debil y se hace fuerte contigo, se siente unido. Y entonces, muchas veces, cuando llega la hora de montar en la montaña rusa... desaparece, se vuelve de otro, se hace a otro... ya no hay tantos cafés, ya no hay tantos problemas, aunque si muchas alegrías, los cigarrillos se apagan en otros ceniceros y los que se comparten se quedan muchos a la mitad, las peliculas y las risas hay que dejarlas para otro momento, han pagado un billete en la montaña rusa y tienen que salir. Todos decimos que no lo haremos, todos predicamos miles de cosas, todos sabemos nuestra forma exacta de amar, la tenemos tan controlada como el café o el colacao que tomamos cada mañana. Pero no es cierto. Es mentira, como tantas cosas en la vida... como que España iba bien con Aznar, como que en Irak había armas de destrucción masiva, como que yo iba a tener a muchas personas a mi lado defendiendo tantas y tantas cosas. "Si es que todo es mentira...." decía Coque Malla en "El Columpio" de Alvaro Fernandez Armero. La cuestión es que nos demos cuenta, que no repitamos los pasos... que seamos fieles a nuestra forma de pensar, a nuestra forma de querer..., esa que se puede hacer mas pequeña, porque el amor llama a nuestra puerta, porque encontramos el billete para montarnos en esa montaña rusa con nombre propio. Me he aceptado a mi mismo, he intentado ser consecuente conmigo mismo... he intentado ser yo, incluso estando enamorado, no dejar a un lado cuando se me necesitara, ser fiel a todos mis principios... y creo que lo he conseguido, ¿pensarán todos lo mismo?, por eso no estoy poniendo nombres a este texto... no las hay, y si las hubiera, no me daría la gana de descubrirlas. Cada uno sabe lo que hace con su vida. Mi billete está expirando, ya aminora el cochecito de la montaña rusa su velocidad, quizás me espere otra sorpresa, un viaje extra... eso no viene al cuento ahora, hemos tenido miles de subidas y bajadas, cada una de ellas maravillosa, cada una de ellas llena en profundidad de amor y otros demonios. Te he querido tanto, te sigo queriendo tanto y te voy a querer más. Me has dado cada una de estas palabras, me has hecho libre ante todo... nunca me has atado a nada, nunca has pedido nada a cambio, todo, absolutamente todo... ha sido gratis, y me has dejado ser yo. Yo con mis paranoias y mi psicología barata, yo con mis llamadas de movil y mis reuniones, has dejado intacta esa parte de mi, la que le daba a los demás... y has armonizado y hecho hermosa la que pertenecía a mi mismo, me has enseñado lo que yo siempre ya sabía, que los amigos hay que seguir queriendolos, que el amor es pasajero y que los otros nunca se tienen que ir. La pena de todo esto es saber lo que quedará, si he sentido el abandono de algunos y cómo reaccionaré ante ello, es que hay veces que cansa, y tu me hicieste fuerte y así me voy a quedar, lo que quede de los demás en mi... ya se verá. Con algo tenia que empezar ya de una vez esta blog, aunque sea con un pensamiento en apariencia negativo, aunque no sea con una historia hermosa y llena de... lo que sea!. Da igual. Te sigue conteniendo a ti. Mi inseparable. |